Parménides 500 a.C. dijo: “Pensar y ser es la misma cosa y somos lo que pensamos”. También somos la unidad indivisible y holística de un cuerpo y una mente, como lo son las dos caras de la misma moneda. Aunque somos un cuerpo al servicio de una mente. Y pensamos con los 100 trillones de células que tenemos en nuestro organismo.


Lo que le sucede a una sola de sus células es comunicado y sabido automática e inmediatamente por el resto, de la misma manera que una piedrita lanzada en el centro de un estanque desencadena una serie de olas circulares que afectan a todas las moléculas de agua del estanque.


La psicoplasia o esquema corporal, nos materializa lo que es el lenguaje corporal originado, casi simultáneamente, en la mente. Todo pensamiento tiene un reflejo muscular que se transmite tanto a los músculos de fibra estriada como a los de fibra lisa. Ejemplo: la diferencia entre el rostro de una persona triste, o contenta. Los pensamientos en nuestra mente se digieren o metabolizan como los alimentos y son capaces, de si son negativos y, por lo tanto, estresantes, reflejarse en cada una de los cien trillones de células del organismo, causando una descarga “indigesta” de adrenalina capaz de hacer disminuir la acidez del pH del medio interno de todo el organismo y de consecuencias fatales para la salud celular.


El estrés celular y mental es la consecuencia de la tensión muscular. En general, somos adictos a los malos pensamientos y prisioneros de la memoria –origen del estrés y sus consecuencias. El antídoto de la tensión es la relajación muscular. En estado de relajación, por el que penetramos en nuestro subconsciente, podemos desprogramarnos y visualizar la manera de solucionar positivamente el problema de la obesidad.


La obesidad es la consecuencia de un enfoque equivocado del tema de la nutrición celular, producto de un mal aprendizaje por repetición de errores, muchas veces culturales o familiares. Los reflejos condicionados o costumbres inquebrantables de comportamiento ante la adicción a la comida, son la consecuencia de una serie de reflejos condicionados que podemos combatir y revertir con las técnicas de relajación.


Un cambio de estilo de vida es imposible sin la asistencia del entrenamiento ideo/motor basado en cualquier técnica de relajación, la que usted prefiera. Por ejemplo, en estado de relajación podemos llegar a practicarnos hasta una cirugía holística del estómago –cavidad virtual como el útero– y reducir al mínimo su tamaño, para comer menos y conseguir una nutrición celular óptima que acabe con la adicción a la comida.


Los humanos somos autorreparables. El uso racional de la mente ayuda a cambiar el estilo de vida para poder  reforzar la capacidad de autorreparación hasta del ADN. 


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“Pensar y ser es la misma cosa y somos lo que pensamos”